MI HISTORIA
Marido, padre, ingeniero, golfista y lo más importante, soy un ser humano común y corriente.

Vivo el golf desde el corazón, aunque no siempre fue así. Hubo altibajos. Gran parte de las situaciones del campo me han golpeado duramente, hasta el punto de un par de veces acabar llorando. Jugar al golf era amor y odio.
Pero siempre vuelvo, siempre sigo, nunca paro. Mi amor por el golf es mayor. Mi dedicación hacia este fantástico deporte me hizo buscar cómo ganarle, cómo dominarlo. Interminables horas viendo vídeos, leyendo libros y buscando los secretos.
Hasta que un día, no sé exactamente cuándo, comprendí algo tan sencillo que parecía una broma. No había un secreto, no había nada detrás. Sólo hay sensaciones y emociones. Técnicamente el nivel era alto, pero las piezas de la maquinaria estaban desalineadas. Por eso no funcionaba bien.
Junté todo lo que sabía y comencé a unirlo para conseguir alinearme.
Así fue como nació el golf más allá de lo evidente, uniendo lo que sabía y comprendiendo que estaba enfocándome en la superficie. Pero había una capa que no me di cuenta.
Me sumergí en esa capa, que siempre estuvo ahí, y así, me convertí en golfista.